Arrollar, que te echen la caballería por encima cada 5 segundos, soportar insultos, e insultos, caerse y levantarse cada dos por tres.
Pues otro día más, me he planteado cambiar mis hábitos un poco para variar, me tachan de emferna, lo empiezan a notar aquellos que conviven con lo que llamo "yo". Ha de ser duro ver a alguien por quién sientes amor hundido y destrozado supongo. LO SIENTO.
Siento ser inútil, no servir para NADA, ni para dar una opinión con criterio.
Siento no saber qué decir cuando la circunstancia lo amerita.
Siento estar cansada todo el día.
Siento no ser de apoyo para nadie.
Siento no tener fuerzas para moverme.
Siento acabar con vuestra paciencia.
Y lo mejor del caso es que mis disculpas de todas formas y aunque me destroce el alma de poco le valen a los que me importan.
Ojalá pudiese abrir su mente y que sintieran lo que yo no puedo transmitir, si supieran que me sacrifico y que les escucharía hasta el fin de mis días sin rechistar... quizás así lograría obtener otro trato.
Desde que me levanté tengo un dolor de cabeza espantoso, como si una parte detrás de mi nuca estuviese creciendo, es incómodo... además mi estómago muta en un horrible saco de ácido. La ansiedad me come viva, tiré a la basura la cena integra, siento cemento en el saco y está ahí, siendo digerido a palmos y perdiéndose en mis entrañas. Otro día más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario