sábado, 13 de octubre de 2012

A dream of loneliness and loss.


 Puedo describir ese sueño segundo a segundo. Revivir ese momento inconexo y sin sentido.


Era de noche, estábamos en una ciudad enorme, plagada de luces, y sentados en el asiento trasero de un coche de cuatro plazas gris, llovía mucho y nos guarnecíamos dentro de este. El se sentó en el asiento derecho, y de manera relajada dejó caer su brazo alrededor de mi cuello, puse mi cabeza sobre su pecho, y cerré los ojos.

Cuanta paz, cuanta tranquilidad. No me gusta la lluvia, ni el estruendo de los relámpagos, sin embargo no escuchaba otra cosa que no fuese su voz. Desperté de inmediato, corroboré que era mi cama, y me pasé la siguiente hora recapitulando ese momento, sintiendo esa seguridad, repasando su aliento. ¿Sabrá que soy completamente suya?. ¿Le cabrá alguna duda?. Ojalá pudiese ayudarles.
Quisiera estar en sus brazos ahora mismo. A veces todo parece injusto.

Una idea, una idea es como una chispa que sin control y según el entorno puede desencadenar una caos enorme, o solo ser una manifestación de energía.
Si la idea se extiende y se propaga por el cerebro, es imparable, incambiable, y se apodera de este nublando al individuo. Y entonces la chispa pasa a detonar una explosión que agosta los sentidos y hace pensar cosas irracionales, a dudar de lo que se debería dar por hecho completamente.
Una idea puede ser una plaga que pudre la mente y come el cerebro. Cuando esto pasa, solo queda sentarse y observar el mundo entero consumirse por el fuego y las llamas.

Fíjate en lo que deseas, en lo que quieres y anhelas, esa chispa puede desencadenar una obsesión enorme y angustiar tu corta vida. Frágiles somos, como para malgastar de esa forma nuestros días. No es más que un consejo, y hacerle caso es, como mi vida, sinceramente aburrida.
Disfruto del caos, me encanta el conflicto, suelo llevar la razón, solo cuando me hierve la sangre soy capaz de hacerlos callar, sin reprochar y con la verdad en los labios.

La llama, quemarse, consumirse.
La frialdad, isolarse, consumirse.

El resultado es el mismo, el camino parece variar, lo único que me cuesta entender es el sufrimiento, esta balanza no se ha movido en años. Uno  está lleno de altibajos, manotazos eufóricos que llevan a odiar en extremo y a descubrir verdades propias. El otro conserva lo que hay, que es muy poco, pero lo mantiene. Igual de dificiles de mantener ambos. Así como el equilibrio, eso tampoco esposible, de hecho, creo que el "equilibrio", simboliza la balanza, ella solo carga el peso y observa. Y a diferencia del material no orgánico de la balanza, yo me gasto, así que ese intermedio me es imposible en este momento.


Y de un sueño a un poco de filosofía. Es lo que tiene ser aleatoria. ¡Que sea leve!

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